sábado, 23 de abril de 2011

Enseñar historia desde el propio lugar de los hechos

Rutas de Fundhea incluidas en manual de la universidad de Barcelona (España)
JAVIER BRASSESCO EL UNIVERSAL domingo 10 de abril de 2011
 Descendiente del escritor Francisco Lazo Martí por el lado paterno y del prócer independentista Domingo Montes por el materno, Derbys López estaba condenado a interesarse por la historia y sus vericuetos. Pero más que repetir fechas y lugares desde un salón de clase, él optó por intentar transmitir su amor por la historia desde el propio lugar de los hechos. Fue así que el 15 de julio de 2007 nació Fundhea (Fundación Historia Ecoturismo y Ambiente, la cual creó junto a Arturo Rivero y Aura Caamaño) y con ella el programa educativo de rutas ecopatrimoniales. El programa acaba de ser incluido en el proyecto de buenas experiencias en turismo cultural en Iberoamérica que lleva adelante la Universidad de Barcelona, España, una iniciativa auspiciada por la Organización de Estados Iberoamericanos.
Una idea que se hizo ruta
En el principio, cuenta López, fue la investigación histórica, y el ecoturismo y sus rutas, que también eran un interés de Fundhea, andaban por otro lado. Hasta que un día a los miembros de la organización se les ocurrió mezclar ambos. Fue así que nació la primera ruta, que se llamó La Guaira Ecopatrimonial, en la cual no sólo se hacía un recorrido por los lugares históricamente imperantes de la región, sino que al mismo tiempo se iban contando cosas que no suelen estar en los libros. A López le gusta contar, por ejemplo, la historia de un presidente que cargó carbón en La Guaira. Se trató de Manuel Felipe de Tovar, quien era vicepresidente de la República cuando el puerto de La Guaira fue tomado por sus enemigos los federalistas en 1859. Henry Lord Boulton lo esconde en sus galpones, y finalmente logró sacarlo en una fragata americana hacia Puerto Cabello disfrazado de obrero y cargando dos bolsas de carbón. Ese mismo año sería presidente del país. Luego idearon la ruta de El Calvario, que llamaron "El ego de dos presidentes". Recibió ese nombre porque cuando Antonio Guzmán Blanco decidió hacer en el cerro de El Calvario la primera intervención paisajística que se hacía en el país, llamó a ese lugar "Paseo Guzmán Blanco". Y luego Joaquín Crespo construyó en la parte bajo su hacienda Santa Inés y rebautizó el parque (que por entonces ya no se llamaba Guzmán Blanco sino Paseo Independencia) como Caño Amarillo, que fue una de las célebres batallas en las que tomó parte. En el paseo "Tras la huella de Guzmán" se cuenta, entre otras cosas, todos los percances que atravesó la estatua ecuestre del Libertador, que inicialmente se iba a inaugurar el 28 de octubre, día de San Simón, pero el barco en el que venía naufragó en Los Roques y se rescató solo gracias al empecinamiento de Guzmán Blanco, y finalmente se inauguró el 7 de noviembre de 1874. También hacen un recorrido por los restos del sistema de fortines que alguna vez defendió la ciudad y por el viejo Camino de los Españoles, que por tantos años fue la principal conexión entre la capital y su litoral. Parte de estas rutas se hace en rústico y también a pie. La fundación es asesorada por un grupo de historiadores, cronistas y arqueólogos y se mantiene a flote y perfectamente operativa a pesar de que nunca ha contado con patrocinio p´ublico y privado. Si usted desea participar en alguno de sus recorridos puede llamar al teléfono 04164130136.
Las charlas tienen lugar en espacios donde ocurrieron algunos de estos hechos históricos (Manaure Quintero)